
Arto Passilinna vuelve a ser motivo de lectura en el taller, con su novela más conocida “El año de la liebre” que si bien le procuró fama y reconocimiento en la Europa Nórdica, aquí aún se está descubriendo ( su primera edición data de 1975). Quizá esa distancia temporal y le hecho de que sin lugar a dudas ha marcado a más autores, es una de las causas por las cuales al leerle tenemos la impresión de reencontrar un autor, un estilo. En Passilinna no podemos esperar piedad para con su protagonistas, a veces ni una pizca de compasión, las escenas se dilatan hasta lo absurdo e imposible, pero sabemos en el fondo que alguien, incluso nosotros mismo alguna vez podríamos hacer algo similar, así que se le perdona y seguimos rehenes de su escritura. Toda su obra está influenciada por la naturaleza, por sus bosques , el paisaje nórdico, la lucha entre el hombre y sus semejantes, y la crítica hacia una sociedad que él mismo considera no ha sabido superar las desigualdades entre semejantes.En su momento esta obra se calificó como humor negro ecológico, quizá porque la ironía , el sarcasmo que irradian algunos de sus pasajes y el desenfado con el que obvian las normas sociales no pudieron ser aglutinadas bajo otra denominación, o quizá solo era un mero intento publicitario. Fuera lo que fuese en medio de la lectura pensé en donde y cuando encontraré mi liebre.